POR EL
AMOR DE DIOS!
A través
de los últimos siglos, los países poderosos han despojado de sus tesoros, de
sus riquezas y de sus materias primas a los pueblos del mundo conquistados.
Diversas
estrategias han empleado para saquearlos, han sometido a hordas de africanos,
los han cazado como si fueran bestias, los han encadenado, los han herrado, los
han vendido como cualquier objeto en el mercado.
No
contentos con saquearlos, han destruido sus culturas ancestrales, han
suplantado sus mitos por el cristianismo, marcándolos con la cruz del calvario,
pretextan que los han redimido, que les han dado la salvación.
Los
occidentales sin compasión alguna, pisotearon a su paso, la natural disidencia
autóctona, dividieron y vencieron astutamente a los indígenas, haciéndolos sus
vasallos, robaron su oro, su plata, sus frutos, sus semillas, sus tierras, sus
aguas.
Los
conquistadores se enseñorearon con la venia de su dios, extrajeron sus
baluartes, destruyeron sus templos, arrasaron sus aldeas, aplastaron su alma,
violaron sus mujeres, abusaron de sus niñas, masacraron a sus hombres y
siguieron durmiendo tranquilos, con sus conciencias limpias, con sus manos
juntas, obedeciendo el designio de su dios.
El fin
justifica los medios usados para imponer su verdad, ahora el nuevo mito impera:
brujos, hechiceros, chamanes y herejes fueron quemados vivos, el humo de las
hogueras de leña verde llegó a los cielos donde habita su dios que satisfecho
sonreía de las masacres, asesinaban en su nombre y Jehová se complacía.
Todo
pensamiento rebelde fue proscrito, toda crítica prohibida, todo intento de
libertad condenado; pensamientos, palabras y letras inconformes reprimidos,
criminalizados aquellos actos que no fueran de sujeción y sometimiento al poder
hegemónico europeo y cristiano.
La
inercia histórica como un alud continúa arrastrando la injusticia sin que haya
visos de acabar, en cambio parece fortalecerse cada día, la estrategia
utilizada para enfrentar a los débiles entre sí, ha dado magníficos resultados para el
poder, todo sea por el amor de
dios.
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