LA TIERRA
-¿Entonces
la humanidad en su conjunto desea el suicidio?-
-No toda
la humanidad, en realidad el poder es
quien dicta indirectamente el aniquilamiento de la especie-
-¿Luego
no hay un plan preconcebido?-
-No,
pero en la búsqueda de ganancias específicas del poder económico y político,
sus líderes se han dado cuenta de los efectos “secundarios” que el proyecto
expansionista, representa para la sustentabilidad de las condiciones físicas
que la vida del hombre necesita para continuar existiendo en este planeta; por
eso, tal vez, han evocado la idea de un gobierno mundial y la restricción de la
explosión demográfica, la que ejerce enorme presión sobre los recursos
naturales.-
-¿Qué
piensan hacer?-
-El
problema es harto complejo, ya que existen más de siete mil millones de seres
humanos en la tierra, la inmensa mayoría de ellos en precarias condiciones,
solo un bajo porcentaje apuradamente satisface sus necesidades y una pequeña
minoría goza de excelente calidad de vida-
-Lo que
significa que sobramos la gran mayoría-
-¡Exacto!-
-El
suicidio colectivo de nuestra especie no está predeterminado ni dentro de
nuestra información genética, ni por el destino ni menos por alguna profecía;
sino que es consecuencia de una inercia histórica semi salvaje, que no hemos
logrado superar aún, a pesar de los
impresionantes avances científicos y tecnológicos alcanzados.-
-El
hecho es que no deberíamos continuar así-
-¿Cómo?-
-Con los
mismos patrones económicos de consumo, de convivencia, de competencia, de
supremacía de unos sobre otros; lo que irremisiblemente nos conduce al caos, a
la destrucción de nuestra civilización, a un daño a nuestro planeta que tardará
siglos sino milenios en recuperarse.
Es por
esto que hace falta un alto en el camino, antes que sea demasiado tarde y hacer
una profunda reflexión conjunta.
Cuando
cada quien, trabaja por y para su lado, trátese de personas, religiones,
grupos, países, instituciones u organizaciones de manera reduccionista, lo que
se logra es desgarrar la tierra, soporte de todos.
La
voracidad humana no tiene límites, no se detiene ni aún frente a las evidencias
del cambio climático, tampoco ante la inminente extinción de los hidrocarburos-
-El
sistema se reafirma a pesar de las alarmas encendidas-
-Las
diversas religiones prosiguen en su competencia irracional, los
fundamentalismos exacerbados por los intereses del poder, se agreden con
violencia sanguinaria en diversos frentes, la mente imperialista sigue
encendida en las naciones poderosas-
- La desertificación
no cesa, la tala de bosques sigue, la industria militar se fortalece, la
búsqueda de beneficios económicos como prioridad del sistema, aplasta al
hombre-
-¿Habría
que modificar el sistema?-
-No solo
modificarlo, hay que erradicarlo de tajo, ninguna reforma al monstruo sobre el
que vamos montados le hará benigno, el solo cambiar su apariencia, su
maquillaje cosmético, le deja intacta su
destructiva esencia, deshumanizada e irresponsable-
-¿Qué es
lo que tenemos que transformar?-
-Sus
principios, sus valores, sus paradigmas que son la médula del problema.
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