LA DEMAGOGIA
¿En
verdad pensarán los políticos mexicanos y sus voceros de los medios masivos de
información, que vivimos en un régimen siquiera mínimamente democrático?
Para
ellos la democracia es el circo que representan los procesos electoreros que se
efectúan periódicamente dentro del territorio nacional, creen que emitir un
voto cada cierto tiempo es prueba democrática, que la famosa credencial del IFE
garantiza la participación ciudadana en la elección de sus representantes;
cuando algunos sabemos que todo está pactado de antemano con y por los poderes
fácticos.
Monex,
Soriana, acarreos, hostigamiento, diversos estímulos clientelares, manipulación
mercadotécnica directa y subliminal ¿No significan nada? Sabemos que nuestra
“endeble democracia” es planeada, supervisada y calificada desde y por la madre
de todas las democracias, la que se diseña en el imperio yanqui, sin su
anuencia y reconocimiento ninguna democracia existe.
Democracia
es así, todo aquel régimen que se subyugue a la hegemonía estadounidense, por eso el primer ejecutivo
mexicano dijo en Cuba que tiene confianza en que algún día la isla regrese a la
democracia ¿Como la nuestra? Sería la pregunta, o ¿Como la de Uruguay o
Bolivia?
Cuando
en un régimen político quien cuenta con más dinero para su campaña, quien tiene
el más contundente apoyo de los medios, quien compromete el futuro del país con
las grandes inversiones que explotarán- sin restricciones- los recursos
naturales; es quien gana las elecciones. En realidad no representa la voluntad
mayoritaria.
No
existe democracia cuando a través del poder, se hacen negocios para beneficio
de quien lo detenta, no hay democracia mientras la brecha entre los muy ricos y
los muy pobres se abre cada vez más; no la hay cuando los sueldos de los altos
burócratas son un insulto comparados con los salarios del peón, del obrero, del
jornalero.
No
existe democracia cuando hay dispendio y corrupción en todos los niveles de
gobierno, cuando los líderes sindicales son nombrados sin la participación
directa de cada trabajador adherido al gremio; tampoco existe democracia donde
se encarcela a una mujer por haberse robado un yakult para alimentar a su
criatura, mientras hay impunidad para ex-gobernadores que han malversado miles
de millones de pesos.
No hay
democracia cuando se piden comisiones y porcentajes en las dependencias
gubernamentales en la asignación de contratos; tampoco donde no se escucha la
voz del pueblo, cuando el gobierno negocia con los bienes nacionales y
traiciona el espíritu constitucional.
Pero eso
sí, son muy estrictos y contundentes para calificar y juzgar a Cuba “haciendo
votos” para que ese pueblo retorne pronto a una democracia, ¿como la nuestra?
Aquí la
democracia es un mito, con un ritual costosísimo, donde el individuo nada
decide, donde todo se fragua entre las élites del poder, en los aparatosos y
amañados procesos democráticos, quien elige realmente nunca es el
ciudadano.
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