lunes, 15 de septiembre de 2014

LA DEMAGOGIA

LA  DEMAGOGIA 

¿En verdad pensarán los políticos mexicanos y sus voceros de los medios masivos de información, que vivimos en un régimen siquiera mínimamente democrático?

Para ellos la democracia es el circo que representan los procesos electoreros que se efectúan periódicamente dentro del territorio nacional, creen que emitir un voto cada cierto tiempo es prueba democrática, que la famosa credencial del IFE garantiza la participación ciudadana en la elección de sus representantes; cuando algunos sabemos que todo está pactado de antemano con y por los poderes fácticos.

Monex, Soriana, acarreos, hostigamiento, diversos estímulos clientelares, manipulación mercadotécnica directa y subliminal ¿No significan nada? Sabemos que nuestra “endeble democracia” es planeada, supervisada y calificada desde y por la madre de todas las democracias, la que se diseña en el imperio yanqui, sin su anuencia y reconocimiento ninguna democracia existe.

Democracia es así, todo aquel régimen que se subyugue a la hegemonía  estadounidense, por eso el primer ejecutivo mexicano dijo en Cuba que tiene confianza en que algún día la isla regrese a la democracia ¿Como la nuestra? Sería la pregunta, o ¿Como la de Uruguay o Bolivia?

Cuando en un régimen político quien cuenta con más dinero para su campaña, quien tiene el más contundente apoyo de los medios, quien compromete el futuro del país con las grandes inversiones que explotarán- sin restricciones- los recursos naturales; es quien gana las elecciones. En realidad no representa la voluntad mayoritaria.

No existe democracia cuando a través del poder, se hacen negocios para beneficio de quien lo detenta, no hay democracia mientras la brecha entre los muy ricos y los muy pobres se abre cada vez más; no la hay cuando los sueldos de los altos burócratas son un insulto comparados con los salarios del peón, del obrero, del jornalero.

No existe democracia cuando hay dispendio y corrupción en todos los niveles de gobierno, cuando los líderes sindicales son nombrados sin la participación directa de cada trabajador adherido al gremio; tampoco existe democracia donde se encarcela a una mujer por haberse robado un yakult para alimentar a su criatura, mientras hay impunidad para ex-gobernadores que han malversado miles de millones de pesos.

No hay democracia cuando se piden comisiones y porcentajes en las dependencias gubernamentales en la asignación de contratos; tampoco donde no se escucha la voz del pueblo, cuando el gobierno negocia con los bienes nacionales y traiciona el espíritu constitucional. 

Pero eso sí, son muy estrictos y contundentes para calificar y juzgar a Cuba “haciendo votos” para que ese pueblo retorne pronto a una democracia, ¿como la nuestra?  

Aquí la democracia es un mito, con un ritual costosísimo, donde el individuo nada decide, donde todo se fragua entre las élites del poder, en los aparatosos y amañados procesos democráticos, quien elige realmente nunca es el ciudadano.     

         



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