jueves, 25 de septiembre de 2014

DOS CAMINOS CONVERGENTES

DOS  CAMINOS CONVERGENTES

Cualquier hombre de mediana conciencia y algo de cultura se percata que el crecimiento demográfico y económico de la humanidad, está supeditado a los recursos con que cuenta nuestro planeta.

Dichos recursos son fijos, obedecen a leyes de equilibrio, los hay renovables, siempre que se les permita hacerlo y los hay no renovables, es decir sometidos al agotamiento total.

El futuro llega sin pedir permiso, simplemente se presenta, irrumpe como consecuencia del empuje temporal, nos alcanza y nos amenaza, nos previene y nos advierte, sobre lo que hicimos bien o mal.

Hay científicos como Stephen Hawking que, ante esta ecuación en la que nuestro crecimiento llegará a un clímax irreversible, en el que los escasos recursos naturales e indispensables para la sobrevivencia, no soporten más ni el daño ni la depredación que nuestra civilización industrial y comercial provoca a la Tierra; proponen ellos,  como solución, la salida al cosmos, a la conquista del espacio exterior, la invasión a los astros más cercanos para asentar ahí, las primeras bases terrícolas.

La Luna como una primera avanzada, para colonizar después Marte, tal vez algún satélite de Júpiter y quizá otro de Saturno y así continuar la emigración a otros remotos planetas que pudieran ser habitables, ya que la tierra habrá quedado inservible.

También existen otras corrientes de pensamiento que se conjugan en intentar salvar nuestro primitivo hogar, estas proponen valorar la Tierra como el Edén del Universo, donde se reunieron condiciones excepcionales y únicas, que permitieron el desarrollo de la vida y con ésta, la vida del hombre.     

Dos caminos que convergen en conservar la especie humana, una mediante la osadía de escapar del páramo en que estamos convirtiendo nuestro planeta y otro que propugna rescatarlo de nuestras propias garras.


   

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