PEMEX- PEMEX
PEMEX no se vende y esto solo quiere decir que la
empresa física como tal no está en subasta, es un conjunto de chatarra que el
sistema se ha encargado de abandonar a la más abyecta corrupción y que a nadie,
tampoco a ninguna empresa trasnacional,
le interesa adquirir.
No, nadie querría comprar un carro viejo, obsoleto,
oxidado, caduco sin los avances de vanguardia, lo que vale es la autorización
de las placas que la constitución en forma exclusiva le otorga a este taxi, lo
que ambicionan los inversionistas son los permisos, la tarjeta de circulación.
Lo que no se debe vender ni rentar ni contratar es la
concesión de la exploración, perforación, extracción, refinación, distribución
y venta de hidrocarburos y eso es precisamente lo que quieren los
inversionistas privados extranjeros.
La energía y su manejo, debe ser del estado mexicano,
forma parte vital de la estructura de un país soberano y autónomo, no las
calderas, los tanques, las bombas, las dragas, los motores, los tubos, etc. esas,
son partes sustituibles, refacciones, herramientas, instalaciones anticuadas.
¡Cuidado! no permitamos que se nos engañe, las
empresas trasnacionales no van tras de una empresa con tecnología atrasada, van
por la autorización de las actividades antes reservadas solo a PEMEX.
Las instalaciones de PEMEX no interesan en absoluto y
menos su sindicato, lo que les urge es el manejo y la posesión de los recursos
petroleros que yacen en el subsuelo mexicano y en el fondo de la plataforma
marítima.
Ya cedió el estado mexicano
la banca, ferrocarriles, caminos y puentes federales de ingresos, aeropuertos,
aviación, terminales portuarias,
siderurgias, costas y playas, el
comercio y se abandonó el campo; para darnos el tiro de gracia solo falta la
energía y así decir adiós a nuestra soberanía, al fin y al cabo un concepto
trasnochado, la soberanía no se come,
pasado de moda, inoperante en un mundo cada vez más globalizado y
neoliberal.
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