LA VERDAD INCIERTA
La verdad de
los acontecimientos sociales relevantes ha sido incierta, el meollo de los
sucesos trascendentes nunca se aclara, no solo en nuestro país, sino que ocurre
por todo el mundo.
Como
ejemplos podemos mencionar entre muchos otros, los asesinatos de Colosio y de
Kennedy, el incendio de la guardería ABC, el incendio del casino en Monterrey,
el crimen de decenas de inmigrantes en Tamaulipas, recientemente el crimen y
desaparición de normalistas en Iguala.
La versión
oficial de estos hechos y sus causas, quedan en duda, las explicaciones que dan
las autoridades no convencen, son inconsistentes y cosméticas; la transparencia
brilla por su ausencia y esto fomenta la desconfianza, ya de por sí grande, que
se tiene hacia la burocracia encargada de las investigaciones.
El poder
tiende un velo de opacidad sobre los acontecimientos, la distancia entre el
pueblo y la clase gobernante se hace cada vez mayor, las fuerzas del orden
confundidas con la delincuencia se han convertido en enemigas de la ciudadanía
en vez de ser sus aliadas, solo alguien muy inocente cree en la buena voluntad
y la franqueza del gobierno.
Todo es
nebuloso, se oculta la verdad, las causas se entierran bajo los escombros de
complicidades planeadas, obedeciendo a fines dudosos, que hacen especular. Un coctel mortal: Política, narcotráfico,
poder, dinero.
Los
culpables oficiales son chivos expiatorios, piezas menores en el tablero. De las cúpulas
del poder es de donde emana la podredumbre y se derrama hacia la base de la
pirámide burocrática, los primeros en mancharse son los cuerpos represivos, los
que obedecen y son también quienes eventualmente la pagan, los de arriba gozan
de fuero y por lo tanto de impunidad.
Tanto la
corrupción como la impunidad son dos flagelos del bienestar social, tráfico de
influencias, concesiones, contratos, licitaciones amañadas, permisos,
exenciones, condonaciones y hasta leyes son negociadas en la opacidad, sin que
el ciudadano sea consultado o la menos informado de lo que los altos burócratas
acuerdan con los intereses de la nación.
En aras de
ganar dinero a manos llenas, hace a los
políticos cometer toda clase tropelías.
A cualquier
político que se le pregunte, dirá que todo se hizo conforme a derecho. Pero los
pueblos saben la calaña de la clase política que ha gobernado este país y está
cada vez más distanciada.
La
democracia no solo está entredicho, la democracia es solo un nombre sobrepuesto: al abuso del poder,
a la traición, a la corrupción, a la impunidad y al desprecio absoluto que
demuestra - con los hechos - el gobierno por el ciudadano.