domingo, 28 de mayo de 2017

EL BUEN CIUDADANO

EL BUEN CIUDADANO

-¿Qué es ser buen ciudadano?- preguntó el alumno-
Es ser cumplido, formal, respetuoso de la norma y las costumbres, responsable, cuidadoso, atento y obediente con la autoridad. Por eso la educación está cimentada en  crear el modelo ideal, buen ciudadano, dócil, tranquilo, resignado, manipulable, conforme, sumiso y temeroso de dios y del gobierno.
Los regímenes piden buenos ciudadanos para que se adapten fácilmente a las instituciones, que les nazca admiración por sus gobernantes, que nunca protesten, que no critiquen y que defiendan a sus autoridades incondicionalmente, que tengan absoluta fe en las decisiones de sus mandatarios, que sean aliados fieles, que denuncien a aquellos ciudadanos que se atrevan a dudar de los dictados del poder.
Buenos ciudadanos son garantía, de paz y tranquilidad para el estado, no hay mayor beneficio para una sociedad, que contar con su sumiso apoyo.
Los malos ciudadanos deben eliminarse, ser expulsados o recibir un castigo ejemplar, en aras de poseer solo y únicamente buenos ciudadanos. 

viernes, 7 de abril de 2017

NEGOCIOS Y/O POLÍTICA.


 NEGOCIOS Y/O POLÍTICA.

Mucho se ha comentado en los medios sobre las declaraciones del hombre más rico de México, a quien sus seguidores parecen considerarlo como héroe nacional, al que aplauden todas sus opiniones; quizá olvidan el origen de su demencial fortuna, que vale la pena ahora recordar su fuente, que no fue otra, que entregarle en bandeja de plata, una de las empresas más rentables del estado a precio risible; de ahí en adelante todo fue cosecha de los beneficios monopólicos resultantes y la consecuente preponderancia en las comunicaciones.
El Ing. Carlos Slim y el Sr, Donald Trump enfocan el mundo desde el mismo punto de vista como magnates de los negocios, ambos ven la realidad a través de las empresas, que como sabemos, su naturaleza es obtener utilidades antes que todo.
¿Qué pueden saber estos negociantes llenos de sospechas de corrupción, sobre las penurias que los pueblos sufren? ¿Con qué cara declara Slim que hay que apoyar a “su presidente” ante las nuevas circunstancias? Presidente pupilo de Salinas, su socio secreto.
Pero ahí están todos los comentaristas alabando la postura del archimillonario mexicano que invoca a la unidad nacional, en torno a las autoridades espurias que se robaron el patrimonio nacional, que han dejado al país desgarrado ante la impotente y atónita mirada de una ciudadanía acostumbrada a la resignación como doctrina.
La suerte que corrió el país ante la apertura al capital trasnacional inducida por el capital norteamericano, para apoderarse de las empresas estratégicas e introducirse en áreas reservadas exclusivamente al estado, fomentando y facilitando su debacle, a través de la propia corrupción del gobierno entreguista y traidor de los últimos sexenios, hasta quedarnos secos, prácticamente en la inopia.
Es hora de unión de todos los mexicanos al presidente, gritan los voceros oficiales, cuando bien sabemos que el pueblo mexicano en vez de representantes, tiene una clase política corrupta y traidora hasta la médula.
Sin ningún pudor ya empiezan las campañas de siempre, las mismas familias repartiéndose los restos del país, lo que queda de México; el energúmeno de Nueva York, en algo tiene razón, al decir que no confía en el poder judicial mexicano, aquí sabemos de su ineptitud y podredumbre, al permitir la aberrante impunidad, que caracteriza a los gobernantes mexicanos.
Ni falta hace mencionar sus nombres, son tantos que hacen falta hojas.

  

   

MILITANTES, ASPIRANTES Y CANDIDATOS.



MILITANTES, ASPIRANTES Y CANDIDATOS.

-¿Por qué soy miembro militante del partido?- Me preguntan y les respondo con toda sinceridad:
La Política es una noble profesión, una carrera que se estudia como ciencia en la Universidad o se escoge por mera vocación, las circunstancias de la vida le ponen a uno en esa dirección, por las facultades de oratoria y astucia que se van manifestando sobre la marcha, ya sea desde el medio estudiantil o el social, regularmente se trae en la sangre heredado, el gusanito de pertenecer al gobierno.
Esta profesión exige mucha ambición y entrega a las causas del pueblo, siempre ávido de mejoría, por lo que siempre habrá que tener en cuenta ese dejo de engaño. 
Se debe ser ambicioso, servil, cuidadoso, discreto, ventajoso y distinguir quienes van en ascenso dentro de la pirámide del partido al cual se planea pertenecer y de ahí abrirse paso entre jalones, empujones, traiciones e hipocresías.
El medio político está lleno de sonrisas fingidas, apretones de mano falsos, adulaciones, renunciaciones y secretos; se debe ser capaz de aguantar desaires, desprecios y humillaciones; así se va cargando de resentimiento el militante, hasta que llega el día de su desfogue o su venganza.
Poco a poco se van ascendiendo los peldaños hasta el nivel más alto posible, sin dejar nunca de aspirar a la cúspide, todo en aras de mejorar el estatus y obtener las máximas ventajas que ofrece estar junto al poder. Una vez instalado en la estructura partidista, hay que lograr la simpatía tan anhelada por todos los militantes verdaderamente ambiciosos y entregarse incondicionalmente a la cúpula, para obtener su anuencia y apoyo que le puedan apoyar en la candidatura.
Escogido el candidato, se inicia la campaña, El ideario del partido es lo de menos, ahora lo que importa es la labia, empezar la campaña en suburbios y pueblos,  se práctica  la oratoria para llegar con tablas suficientes,  a mítines en  ciudades y centros culturales, en foros y entrevistas.
El dinero empieza fluir, las giras a multiplicarse, los aplausos, vivas y  urras compradas, a escucharse; los slogans a barajarse, los abrazos y favores a hervir.
De las comunidades aledañas marchan los contingentes de organizaciones gremiales y corporativas, acarreados para manifestar su apoyo al aspirante al cargo en juego.  Obreros, campesinos, profesores y burócratas con rostros desencajados avanzan, sosteniendo resignados, mantas y fotografías aludiendo al partido y al candidato con halagos y anticipada gratitud.
Tapizados postes, árboles y paredes con posters y cartelones con los colores del partido y sus coaliciones, con leyendas como: “Ahora o nunca”. Las ondas hertzianas y televisivas transmiten por el aire las bondades inconmensurables de las que disfrutará el pueblo, después de las elecciones.
Por fin el día de los comicios llega, los votos se vierten a favor del afortunado candidato del partido, el engrandecimiento de su fortuna o el salto a la riqueza, ha quedado garantizado.
        



LAMENTO OFICIAL

LAMENTO OFICIAL

Los medios, la clase política y el público que se deja llevar por la opinión oficial, se lamentan casi hasta el llanto por la pérdida de inversión extranjera, la empresa Lockheed Martin Corporation, acaba de ser disuadida por Donald Trump, de no abrir la planta que proyectaban instalar en México.
Se quejan amargamente por el desaire hecho de parte de la compañía de alta tecnología militar, que decidió suspender su multimillonaria inversión dentro de nuestro territorio, destinándola a Fort Worth.
Algunos gobernadores habían puesto todo su empeño en atraer la cuantiosa inversión prometida, dando toda clase de facilidades e incentivos fiscales a fin de atraer el sueño de contar con una corporación de tal magnitud e importancia, aunado a la derrama que significaría para otras empresas extranjeras del mismo sector.
Cómo no iban a estar molestos y decepcionados si ya preparaban la mesa para servir a la famosa compañía fabricante de misiles, proyectiles, cohetes, tanques de guerra, anfibios, granadas, basookas, lanza llamas, fusiles de asalto, ametralladoras y en fin otros productos de enorme demanda mundial.
Ni modo claman resignados los promotores del crecimiento y del desarrollo económico nacional, nos perdimos de ver en esos misiles cargados de megatones contra el blanco enemigo, la etiqueta “hecho en México” que nos hubiera llenado de orgullo y una vez más puesto muy en alto el nombre de nuestro país.
Además de la cantidad de empleos que perdimos.     


LA CLASE POLÍTICA


LA CLASE POLÍTICA

-¿Por qué las personas ingresan o intentan ingresar a la clase política?-
-Existen dos motivos básicos: El primero, es que es una forma de vida que de lograrse, garantiza un mejor nivel, cómodo, sin el riesgo ni el sacrificio que implica el duro y arduo trabajo de ganarse la vida, día a día, para sobrevivir en el mercado, además se puede llegar hasta las alturas donde reina la impunidad y las oportunidades de hacer negocios oscuros. El segundo motivo es cuando al aspirante a político le interesa el bienestar del pueblo y cree que puede hacer mucho por la causa. Desafortunadamente las personas de buena fe, acaban contaminándose de la corriente corrupta que caracteriza al gobierno o bien, son marginados de los ascensos, expulsados o salen asqueados por voluntad propia.
Originariamente pueden empezar como simples burócratas, que se rozan frecuentemente con los jerarcas de la dependencia en que se labora y empiezan a integrarse a las actividades partidarias de sus jefes, acabando por hacerse militantes de rango o bien, pueden inscribirse directamente en un partido, hacer acto de presencia en reuniones, juntas y asambleas, se van con las cargadas con mayores apoyos, asoman la cabeza en las declaraciones de los jerarcas y estudian oratoria.
Los aspirantes deberán también aprender a masticar estiércol sin hacer gestos; saludar, aplaudir, caravanear, abrazar, sonreír y reír hipócritamente; enseñarse a mentir y a traicionar tanto, a principios juramentados como a personas dentro y fuera del terreno político. El aspirante debe tener tacto para introducirse en el círculo correcto, donde habrá dinero, donde se pueda robar sin temor a ser sorprendido, mientras más responsabilidad y alto cargo se tenga, mejores ingresos habrá.
Todos dirán me metí a esto porque quiero servir a la gente y mejorar las condiciones del país; la realidad  es que la política es la actividad más prometedora, especialmente en los altos mandos y jerarquías de los tres niveles y poderes; solo hay que ser astutos, pragmáticos, lambiscones, arrastrados y vendidos. Siendo ambicioso, discreto, servil, oportunista, flexible, diplomático, moldeable y no tener vergüenza y ya estuvo.

      

PODER DEL CAPITALISMO

PODER  DEL  CAPITALISMO

Si no fuese por el interés que busca crecer el capital, no hubiésemos progresado, no habría habido motivos lo suficientemente poderosos para explorar, investigar, descubrir e inventar; la curiosidad es hija de la ambición de la ganancia; darle vuelo a la imaginación para beneficio personal es la chispa  que enciende la potencia individual para mejorar, lograr perfección, optimizar sistemas, tener éxito y triunfar.
Gracias al capitalismo hemos podido crear maravillas tecnológicas y desarrollar ciencia al alcance del mundo entero, llegamos a las soluciones más baratas y redituables de la economía.  Jamás había habido una época en que las concentraciones de capital fueran tan sólidas como en estos tiempos, los riesgos son mínimos para las grandes acumulaciones financieras, ya que en los mercados se instalan algoritmos especulativos, que reportan jugosas ganancias.
Sin la magia que provoca la ambición por acrecentar los capitales, no habría prosperidad en ningún terreno, ni aviones ni barcos ni trenes ni camiones ni bicicletas ni siquiera zapatos, el capitalismo es el motor de la superación del hombre, lo que hizo de la bestia una persona.
Debido al capital fue posible realizar las grandes expediciones que descubrieron nuevas tierras y acercaron continentes, es debido a ese afán ingenioso de obtener ventajas en las transacciones comerciales, como es que el hombre ha llegado tan lejos en el espacio sideral.
El arte no hubiese florecido como lo ha hecho hasta hoy, Hollywood fuese solo una utopía, las grandes obras maestras jamás se hubiesen concretado; los mecenas son inversionistas con buen ojo para patrocinar genios en pintura, escultura, música, danza y literatura; la motivación creativa nace de la renta que esperan los artistas de sus obras.
Sin el capital, que no es otro que el dinero ahorrado, guardado con sacrificio y esmero por los grandes visionarios del mundo; la moda y la cosmetología no hubiesen alcanzado las alturas que ahora tienen, la medicina se hubiese estancado en remedios caseros, masajes, tés de yerbabuena y manzanilla serían nuestra cura.   
No habiendo capital, los avances en la cirugía  se hubiesen quedado en limpiar heridas, sacar balas, coser abiertas, enyesar fracturas. La cirugía plástica no nos habría descubierto tanta belleza artificial que se pasea por nuestros clubs, playas, bulevares y restaurantes, con su restirado cutis y  firmes pechos.  
Gracias al capital vuelan por nuestro cielo, multitud de naves de todo tipo, llevando carga y turistas a los grandes centros de juego donde los casinos hacen jugosas ganancias y los comensales dan rienda suelta a sus sueños de grandeza y fortuna.
Capitales ávidos de crecer exponencialmente se invierten en drogas para satisfacer la necesidad de los adictos que se mueven desesperada e ingeniosamente en la economía para comprarlas; qué decir de los paraísos fiscales, donde van a parar las ganancias de los capitales desviados de los presupuestos gubernamentales, ahí son custodiados discrecional y profesionalmente de miradas intrusas.
El lujo en todas sus expresiones no podría florecer sin la inversión de capital, piedras y metales preciosos estuviesen encerrados en las entrañas de la tierra, sin que nadie les pudiese lucir en coronas, diademas, collares, pulseras, aretes y anillos.
Cantidad de animales silvestres seguirían correteando entre selvas y bosques continuando con sus ciclos de vida ancestrales, en vez de adornar con sus fauces y cornamentas salas, estancias y pasillos de elegantes residencias de los cazadores de animales extintos, tampoco podrían lucir con alcurnia desbordada, las damas de sociedad abrigos y bufandas de finas pieles.  Sin vocación capitalista maderera los bosques continuarían invadiendo nuestras urbes, recargando los mantos freáticos y permitiendo que los manantiales elevaran sus aguas.         
Por la inversión de grandes capitales, se han desarrollado impresionantes armas capaces de destruir poblaciones enemigas enteras, construir acorazados, submarinos y portaviones atómicos, que disparan cohetes intercontinentales con múltiples cabezas nucleares, tanques blindados que se desplazan todo terreno a velocidades inéditas, cañones de alcances fabulosos.
El capital tiene efectos de espejismo, haciendo que millones de hombres y mujeres se ingenien para sacar jugo de sus relaciones, de sus vecinos, familiares, conocidos y clientes; exprimiendo con su talento hasta la última gota de interés, para dejar de vivir al día y acumular para el futuro; es como un anzuelo con la carnada colgada frente a la liebre que por mucho que corra jamás le dará alcance.
Los capitales tienen la virtud de financiar las campañas políticas en las elecciones democráticas y así poder llevar al poder a excelentes operadores encargados de redituar máximas utilidades, natural y legítimo espíritu del capitalismo, rasgo distintivo de nuestros tiempos. 
La vocación del gran capital en el libre mercado es absorber a sus competidores más pequeños, ligarse con los de su talla o ser succionado por los gigantes.  En un mundo donde el capital es rey, del que emana la verdadera autoridad, podríamos inferir en términos coloquiales que “el que paga manda” y consecuentemente quien carece de capital en este sistema, no tiene ni voz ni voto.