viernes, 7 de abril de 2017

MILITANTES, ASPIRANTES Y CANDIDATOS.



MILITANTES, ASPIRANTES Y CANDIDATOS.

-¿Por qué soy miembro militante del partido?- Me preguntan y les respondo con toda sinceridad:
La Política es una noble profesión, una carrera que se estudia como ciencia en la Universidad o se escoge por mera vocación, las circunstancias de la vida le ponen a uno en esa dirección, por las facultades de oratoria y astucia que se van manifestando sobre la marcha, ya sea desde el medio estudiantil o el social, regularmente se trae en la sangre heredado, el gusanito de pertenecer al gobierno.
Esta profesión exige mucha ambición y entrega a las causas del pueblo, siempre ávido de mejoría, por lo que siempre habrá que tener en cuenta ese dejo de engaño. 
Se debe ser ambicioso, servil, cuidadoso, discreto, ventajoso y distinguir quienes van en ascenso dentro de la pirámide del partido al cual se planea pertenecer y de ahí abrirse paso entre jalones, empujones, traiciones e hipocresías.
El medio político está lleno de sonrisas fingidas, apretones de mano falsos, adulaciones, renunciaciones y secretos; se debe ser capaz de aguantar desaires, desprecios y humillaciones; así se va cargando de resentimiento el militante, hasta que llega el día de su desfogue o su venganza.
Poco a poco se van ascendiendo los peldaños hasta el nivel más alto posible, sin dejar nunca de aspirar a la cúspide, todo en aras de mejorar el estatus y obtener las máximas ventajas que ofrece estar junto al poder. Una vez instalado en la estructura partidista, hay que lograr la simpatía tan anhelada por todos los militantes verdaderamente ambiciosos y entregarse incondicionalmente a la cúpula, para obtener su anuencia y apoyo que le puedan apoyar en la candidatura.
Escogido el candidato, se inicia la campaña, El ideario del partido es lo de menos, ahora lo que importa es la labia, empezar la campaña en suburbios y pueblos,  se práctica  la oratoria para llegar con tablas suficientes,  a mítines en  ciudades y centros culturales, en foros y entrevistas.
El dinero empieza fluir, las giras a multiplicarse, los aplausos, vivas y  urras compradas, a escucharse; los slogans a barajarse, los abrazos y favores a hervir.
De las comunidades aledañas marchan los contingentes de organizaciones gremiales y corporativas, acarreados para manifestar su apoyo al aspirante al cargo en juego.  Obreros, campesinos, profesores y burócratas con rostros desencajados avanzan, sosteniendo resignados, mantas y fotografías aludiendo al partido y al candidato con halagos y anticipada gratitud.
Tapizados postes, árboles y paredes con posters y cartelones con los colores del partido y sus coaliciones, con leyendas como: “Ahora o nunca”. Las ondas hertzianas y televisivas transmiten por el aire las bondades inconmensurables de las que disfrutará el pueblo, después de las elecciones.
Por fin el día de los comicios llega, los votos se vierten a favor del afortunado candidato del partido, el engrandecimiento de su fortuna o el salto a la riqueza, ha quedado garantizado.
        



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