viernes, 18 de diciembre de 2015

EL NEGOCIO ES PRIMERO

EL  NEGOCIO  ES  PRIMERO

Los integrantes permanentes del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas: Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Rusia y China; son los principales fabricantes y vendedores de armas en el planeta y quienes surten a la demanda internacional de todo tipo de armamento.

Vale señalar que su industria militar se ve inmensamente beneficiada con la promoción de los conflictos que, estas mismas naciones, fomentan.

Los países pobres ponen los muertos, los heridos, los desplazados y en fin, las víctimas.  Árabes, asiáticos, africanos y latinoamericanos se masacran entre sí, por razones inexplicables, en términos de una lógica cartesiana.

No son capaces esos pueblos, de fabricar sino lanzas de bambú, rifles de madera, proyectiles de piedra, granadas de lodo, escudos de mimbre, cascos de palma, resorteras de rama, hondas de liana y si acaso los más avezados logran improvisar un triste arcabuz.

Hoy se ufanan los nativos de aquellas feroces latitudes, de empuñar rifles de asalto, M-16, R-15, cuernos de chivo, ametralladoras de grueso calibre, lanza llamas, bazucas, lanza cohetes, Colt 45, tanques, cañones de largo alcance, torpedos, granadas de fragmentación, etc.

En estos tiempos asesinan a diestra y siniestra, se inmolan en un supermercado haciéndose explotar con trinito tolueno,  cuando hace apenas unos años labraban sus tierras y pastoreaban sus chivas en el desierto.

Pero el negocio es primero, todo lo justifica la moral del crecimiento económico. La competencia ha suplantado desde siempre y con mucho a la cooperación entre los hombres.


    

martes, 28 de abril de 2015

VÓMITO ELECTORAL



VÓMITO  ELECTORAL

Resistió estoicamente durante meses la permanente retahíla de mensajes institucionales invitando a los ciudadanos a cumplir con el sagrado derecho de elegir a sus próximos saqueadores y verdugos, aguantó en sacrificado silencio la inconmensurable propaganda esparcida sin cesar por radio y televisión, tuvo que soportar los incesantes slogans de los partidos políticos, hubo de tolerar callado las súbitas interrupciones de la publicidad electorera.

Su cerebro trastornado por aquella infamia, lo traía embrutecido, así se iba a la cama, con la cabeza dando vueltas alrededor de los candidatos postulados para ganar toda clase de cargos públicos.

Mala puntería tenía al encender el aparato receptor, lo primero que captaba su vigilia era el anuncio verde, inmediatamente cambiaba la estación y ahí se encontraba al color turquesa, temblando de espanto lo apagaba para no perder la cordura; al cabo de un rato de serenidad y en busca de un noticiero confiable o buena música, volvía a prender el artefacto y ahí estaba el amarillo, entonces renunció a recibir las ondas hertzianas,  electromagnéticas, analógicas y digitales definitivamente.

Salía a respirar aire fresco y ahí estaba el azul con sus desplegados monumentales presumiendo su decencia, cerraba los ojos y cambiaba de rumbo, pero ahora el detestado rojo aparecía con sus espectaculares pregonando cínicamente su honestidad, se veía acosado por todos lados; perturbado, entonces huía por las calles, pero allá lo cooptaban el humanista, el incoloro, los oportunistas, los colados y hasta los independientes.

Entraba a la iglesia, prometía sacrificios y peregrinaciones para que ya pasaran las malditas elecciones, ofrecía vestir el hábito de San Antonio, pero el cielo no lo escuchaba, hasta el cura los conminaba a sufragar por quien más cristiano fuese; en su trabajo, en el café, en el cine, en el camión lo cercaban los spots electoreros.

El día de las asquerosas elecciones se formó en la fila ya casi hipnotizado y medio tambaleándose, al llegar a la urna le ganó la nausea y le vomitó encima, embadurnando las boletas con repugnante hedor  a democracia mexicana.      
     

IMITACION DE UN FRACASO



IMITACION DE UN FRACASO

Los países llamados desarrollados, protagonizaron el siglo pasado dos guerras mundiales que llevaron a la muerte a decenas de millones de seres humanos, militares y civiles fueron víctimas de esta aberración histórica; además se provocaron 67 conflagraciones regionales con otros tantos millones de personas asesinadas y heridas, se detonaron dos bombas atómicas sobre  ciudades, se  devastaron enormes extensiones de tierra cultivable, un enorme sufrimiento en el mundo, traumas post guerras, dolor incalculable.
Gracias a esas fuertes economías, hoy tenemos en nuestro mundo problemas ecológicos muy graves que amenazan la sobrevivencia de la humanidad. No hace falta nombrar todos los problemas que se ciernen sobre nosotros, basta con mencionar el derretimiento de los polos, la contaminación de la atmósfera, los mares y los suelos de nuestro planeta merced a los desechos industriales tóxicos, para recapacitar sobre su ejemplo.
La explotación de los recursos naturales no renovables y la sobreexplotación de los renovables, traen consigo una perspectiva pesimista y fatal, de consecuencias nefastas e irreversibles para la sana  sustentación de nuestra civilización.  
La economía que impera en el mundo y para que marche como esperan sus voceros, defensores y propulsores; se fundamenta en el consumo y este fomenta la insatisfacción perenne; lo que significa una constante transformación de recursos naturales en desperdicios, apuntando así hacia el caos ecológico.
Pero nuestros países tercer mundistas con economías llamadas emergentes, se perfilan en la imitación inútil de aquellos que han llegado al tan anhelado desarrollo; husmean e intentan copiar sus patrones de consumo, tratan de seguir sus huellas, quieren ser como ellos.
El ejemplo que han dejado los países ricos, tiene dos caras; si bien es cierto que han alcanzado un nivel de vida satisfactorio para la mayoría de su población, algo muy plausible; también han incurrido en prácticas deleznables, enajenantes y caóticas.
Los tentáculos globalizantes de sus economías, absorben con sus ventosas financieras los recursos de todo el planeta indiscriminadamente, está en su naturaleza, obedecen a una inercia sistémica programada para la devastación.
Conociendo estas fallas ¿Por qué se empeñan nuestros países en imitar y hacer el juego a esas economías fundamentadas en el consumo irrestricto? ¿Somos tan dependientes y estamos tan estrechamente vinculados a ellos, que no nos es posible tomar decisiones autónomas, libres, independientes y soberanas?
¿Seremos tan ineptos e incapaces para no emplear nuestra creatividad para inventar y generar un modelo acorde con nuestra realidad, ensayar otras opciones de convivencia pacífica, justa y armónica con el medio ambiente, con nuestros semejantes y con nosotros mismos?  ¡Parece que no!

       


LAS CAMPAÑAS DESATADAS



LAS CAMPAÑAS DESATADAS

Se venían las elecciones intermedias y el pueblo entero brincaba de entusiasmo por la tan anhelada etapa democrática, la ciudadanía emocionada al máximo, lápiz y cuaderno en mano, anotaba el contenido de cada spot de los diferentes partidos políticos en abierta contienda, eufóricos contrastaban las osadas propuestas y promesas de los distintos candidatos que, dicho sea de paso, todos eran excelentes personajes, con trayectorias impresionantes, mentes brillantes y honestidad intachable.

Había ciudadanos que se afanaban en grabar y regrabar la propaganda divulgada a cuentagotas por la radio, otros filmaban con denuedo las escasas entrevistas televisadas y otros más lograban fotografiar posters y espectaculares con los slogans de quienes se disputaban su preferencia; para después llegar a casa y en familia desplegar en mesas y restiradores la información capturada.

Tablas, cuadros sinópticos, gráficas, estadísticas  y resúmenes se barajaban, se organizaban,  comparaban y ponderaban a la luz de la razón y la experiencia recogida a lo largo de la historia de las elecciones nacionales, su interés en ellas crecía día con día, sabían que el destino de la patria, dependía de su decisión, había que seleccionar con cuidado.
En aquella nación no se hablaba de otra cosa, salvo de los dramas de las telenovelas y de los resultados del campeonato de futbol; nada era tan relevante como aquellos comicios que habían absorbido la atención de la ciudadanía, ahí habían depositado su confianza desde siempre, desde los orígenes de la república; del resultado de las mismas dependía su felicidad, su realización, su porvenir.

No se platicaba de otro tema en cafés y restaurantes, en autobuses y estaciones, en el metro y en los aeropuertos, en esquinas, calles y banquetas, en los parques y en los hogares.

La gente atiborraba los estadios y las avenidas, vitoreando a sus candidatos, los cargaban en hombros, los arrojaban a las alturas, los besuqueaban, los estrechaban, les tomaban película, les aplaudían, les pedían autógrafos y lloraban con ellos de alegría. 

Apenas cobraban su salario los obreros y su sueldo los empleados, cuando de inmediato corrían a entregarlo a los partidos o a las instituciones electorales, llegaban también con despensas, bultos de cal, láminas de cartón o hasta con pollos vivos y rostizados; los gritos de las espontáneas  porras, se escuchaban hacer eco en las montañas, todo alrededor.       

A todos se nos contagió aquella locura, lo único que ensombrecía nuestro espíritu era que sabíamos que las campañas se irían a terminar el siete de Junio; pero nos quedaba la esperanza y el consuelo que en el 2018 iría a haber otras y quizá hasta más intensas e interesantes     

EL ENEMIGO



EL  ENEMIGO

Las fuerzas armadas de México adquieren pertrechos de guerra como si fueran a entrar en combate. Helicópteros equipados con  sofisticada tecnología de punta, ya están siendo tripulados por cadetes y marinos provenientes de comunidades rurales, de rancherías de poblaciones marginadas y del medio suburbano de las metrópolis, también de aldeas donde sus familias campesinas, han cultivado ancestralmente café, caña de azúcar, cacao, chile, maíz y frijol o son hijos de pescadores que salían al mar por el alimento cotidiano.

Es curioso ver a estos mexicanos camuflageados en trajes de robocop, con cascos de la guerra de las galaxias, anteojos fórmula uno, botas de astronauta y detrás de una ametralladora de última generación, provista de rayo laser y a otros compatriotas indígenas también, manipulando los controles de los radares computarizados, capaces de detectar con luces infrarrojas cualquier movimiento del enemigo. Los antiguos pastorcitos que cuidaban los rebaños de cabras, ahora como pilotos de las terribles aeronaves.

Un orgullo para el gobierno en el poder, jactado de los avances tecnológicos militares para defender la patria ¿de quién? me pregunto.

Tanto el General Cienfuegos como el Almirante de más alto rango de la Marina, presumen del moderno equipo, casi propio de ciencia ficción, ante la complaciente sonrisa de quien dice ser el Presidente de este país.

Para colmo en los desfiles conmemorativos de la Revolución y la Independencia, pasan los contingentes militares muy orondos,  cargando fusiles extranjeros,  ante la atónita mirada del pueblo que aplaude entusiasta en medio de vivas y hurras al ejército.

Cantidad de aparatos y artefactos bélicos importados de la potencia del norte: balas, proyectiles, fusiles de asalto, ametralladoras, lanza torpedos y granadas, chalecos, pistolas, transportes de tierra y agua, etc. sin olvidar la capacitación, entrenamiento y asesoría que reciben nuestros aborígenes: zapotecas, mixtecos, tarascos, otomíes, totonacas y olmecas; para que abran fuego no contra invasores extraterrestres, africanos, rusos, chinos, europeos, canadienses o gringos; sino contra sus mismos paisanos, sus coterráneos y hasta sus parientes: mazatecos, tarahumaras, aztecas, cholutecas, nahuas, tlaxcaltecas, texcocanos, toltecas y en general mexicanos como nosotros, como los 43 estudiantes de Ayotzinapa o las víctimas de Tlatlaya o los hermanos mayas de Centroamérica.

El negocio se redondea rápida y furiosamente, parece ser que una de las metas de la estrategia imperialista, es recuperar el dinero erogado por ese primer mundo para drogarse, ya que es un imperativo de su población, para poder soportar la tensión de la vorágine consumista, a la que es sometida por el sistema súper industrializado y enajenante del capitalismo salvaje.

Su punto de vista es que allá, en el sucio sur mexicano, es fácil enfrentar a las fuerzas armadas, contra los desocupados reclutados por los carteles, dos pájaros de un tiro, ambos bandos están integrados por la misma raza que, ávida de sangre, no tiene otra opción que abrir fuego entre ellos.

Les enseñamos a disparar, los entrenamos para matar y les damos con qué, les compramos drogas y les vendemos armas a los dos frentes, negocio redondo.

              


MISIÓN IMPOSIBLE



MISIÓN  IMPOSIBLE

La democracia no se da ni en el Vaticano, un país de lo más pequeño y rico, habitado por ilustres y eruditos pontífices políglotos, doctores en teología, cardenales y obispos con elevados estudios culturales, que les permiten codearse con los personajes más egregios de las jerarquías internacionales, habituados al caviar, al salmón, al coñac y a la champaña.

Tampoco existe la democracia en la Organización de las Naciones Unidas, donde solo unos cuantos países conforman el Consejo de Seguridad  y tienen derecho de veto.  Los países periféricos no son tomados en consideración en las decisiones importantes, no tienen voto y apenas voz, pero sin peso.

No hay democracia tampoco en otros organismos internacionales cuyas siglas sale sobrando mencionar, ahí también se impone la voluntad de los intereses de los poderosos, los débiles cuentan muy poco.

No se da dentro de países que se proclaman como adalides de la democracia, ahí también el poder se reparte entre quienes hayan invertido más y mejor en las campañas electorales, el poder financiero inclina la balanza a favor de quien le conviene, mientras las monarquías tradicionales de Europa continúan con sus mismas formas y privilegios.

 La democracia no se da dentro de los propios partidos políticos, ahí al igual que en otras instancias, existen los mismos vicios: fraude, compra de votos, trampas, cargadas, etc. 

No existe en el Congreso de la Unión, se cuentan mal los votos o  se venden al mejor postor, se negocian los acuerdos, se subastan cabildeos y otras desvergüenzas.

Ni siquiera dentro de la propia Suprema Corte de Justicia de la Nación se respetan las opiniones de los magistrados libremente  

¿Qué podemos esperar de la democracia mexicana como sistema político de moda, en un país tan rudimentario como este, tan injusto socialmente hablando, con una concentración de la riqueza ofensiva, con enorme  ignorancia y miseria en más de la mitad de la población?