IMITACION DE UN FRACASO
Los
países llamados desarrollados, protagonizaron el siglo pasado dos guerras
mundiales que llevaron a la muerte a decenas de millones de seres humanos,
militares y civiles fueron víctimas de esta aberración histórica; además se
provocaron 67 conflagraciones regionales con otros tantos millones de personas
asesinadas y heridas, se detonaron dos bombas atómicas sobre ciudades, se
devastaron enormes extensiones de tierra cultivable, un enorme
sufrimiento en el mundo, traumas post guerras, dolor incalculable.
Gracias
a esas fuertes economías, hoy tenemos en nuestro mundo problemas ecológicos muy
graves que amenazan la sobrevivencia de la humanidad. No hace falta nombrar
todos los problemas que se ciernen sobre nosotros, basta con mencionar el
derretimiento de los polos, la contaminación de la atmósfera, los mares y los
suelos de nuestro planeta merced a los desechos industriales tóxicos, para
recapacitar sobre su ejemplo.
La
explotación de los recursos naturales no renovables y la sobreexplotación de
los renovables, traen consigo una perspectiva pesimista y fatal, de
consecuencias nefastas e irreversibles para la sana sustentación de nuestra civilización.
La
economía que impera en el mundo y para que marche como esperan sus voceros,
defensores y propulsores; se fundamenta en el consumo y este fomenta la insatisfacción perenne; lo que significa
una constante transformación de recursos naturales en desperdicios, apuntando
así hacia el caos ecológico.
Pero
nuestros países tercer mundistas con economías llamadas emergentes, se perfilan
en la imitación inútil de aquellos que han llegado al tan anhelado desarrollo;
husmean e intentan copiar sus patrones de consumo, tratan de seguir sus
huellas, quieren ser como ellos.
El
ejemplo que han dejado los países ricos, tiene dos caras; si bien es cierto que
han alcanzado un nivel de vida satisfactorio para la mayoría de su población,
algo muy plausible; también han incurrido en prácticas deleznables, enajenantes
y caóticas.
Los
tentáculos globalizantes de sus economías, absorben con sus ventosas
financieras los recursos de todo el planeta indiscriminadamente, está en su
naturaleza, obedecen a una inercia sistémica programada para la devastación.
Conociendo
estas fallas ¿Por qué se empeñan nuestros países en imitar y hacer el juego a
esas economías fundamentadas en el consumo irrestricto? ¿Somos tan dependientes
y estamos tan estrechamente vinculados a ellos, que no nos es posible tomar
decisiones autónomas, libres, independientes y soberanas?
¿Seremos
tan ineptos e incapaces para no emplear nuestra creatividad para inventar y
generar un modelo acorde con nuestra realidad, ensayar otras opciones de
convivencia pacífica, justa y armónica con el medio ambiente, con nuestros
semejantes y con nosotros mismos? ¡Parece que no!
No hay comentarios:
Publicar un comentario