LOS
ENTREGUISTAS
En estos tiempos
modernos no es distinto a como ha sido siempre en nuestra corriente histórica,
las conquistas imperiales vencen fácilmente las resistencias de los pueblos
“atrasados”; solo que anteriormente, abrían sus puertas con espadas, lanzas,
arcabuces y cañones y hoy lo hacen con inversiones.
Las defensas caen
por sí mismas, no a base también de intervenciones armadas, como lo es en el
medio oriente, sino solo mediante sofisticados procesos financieros,
mercadológicos y culturales; apoyados por los medios de comunicación masiva.
Hoy las puertas y
ventanas de todos los países del llamado tercer mundo, se abren de para en par,
para facilitar la entrada de capitales foráneos, las economías frágiles emergen
en el mercado, ofertando su dócil mano de obra, abaratando todo lo posible los
salarios y entregando a las corporaciones trasnacionales, inconcebibles
concesiones.
Las reformas
estructurales que se presumen por todos los rincones del país, van encaminados
a la atracción de inversión extranjera, como la fórmula pragmática para “crecer”
como respuesta a todos nuestros problemas, incluso al desequilibrado reparto de
la riqueza.
Metafóricamente
hablando, es como la doncella que se ofrece a los forasteros que llegan a
divertirse al lupanar: Se peinó, se maquilló, se pintó, se perfumó, se inclinó
y se quedó ardiente y alborotada.
A pesar de
haberse entregado sin restricciones ni medida, el cliente todavía no ha caído sobre su cándida presa, aún no lo
considera oportuno, está preparando el terreno, quizá hasta que los gritos desesperados
de su víctima sea tan agónico que la intervención sea recibida como bendición,
puede esperar con paciencia, para saquear con mayor ventaja.
La competitividad
se centra pues en: ¿Quién ofrece más a los imperios conquistadores? ¿Quiénes se
entregan mejor a la inversión extranjera? Panacea del Siglo XXI. Así lo
pregonan por el mundo los Gobiernos, apuntando todos sus esfuerzos a seducir al
capital tras nacional, es la actual manera de continuar manteniendo la riqueza
del mundo en el 1% de la población y la pobreza en el resto.
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