jueves, 25 de septiembre de 2014

LA TIERRA

LA  TIERRA

-¿Entonces la humanidad en su conjunto desea el suicidio?-
-No toda la humanidad,  en realidad el poder es quien dicta indirectamente el aniquilamiento de la especie-
-¿Luego no hay un plan preconcebido?-
-No, pero en la búsqueda de ganancias específicas del poder económico y político, sus líderes se han dado cuenta de los efectos “secundarios” que el proyecto expansionista, representa para la sustentabilidad de las condiciones físicas que la vida del hombre necesita para continuar existiendo en este planeta; por eso, tal vez, han evocado la idea de un gobierno mundial y la restricción de la explosión demográfica, la que ejerce enorme presión sobre los recursos naturales.-
-¿Qué piensan hacer?-
-El problema es harto complejo, ya que existen más de siete mil millones de seres humanos en la tierra, la inmensa mayoría de ellos en precarias condiciones, solo un bajo porcentaje apuradamente satisface sus necesidades y una pequeña minoría goza de excelente calidad de vida-
-Lo que significa que sobramos la gran mayoría-
-¡Exacto!-
-El suicidio colectivo de nuestra especie no está predeterminado ni dentro de nuestra información genética, ni por el destino ni menos por alguna profecía; sino que es consecuencia de una inercia histórica semi salvaje, que no hemos logrado superar aún,  a pesar de los impresionantes avances científicos y tecnológicos alcanzados. El hecho es que no deberíamos continuar así-
-¿Cómo?-
-Con los mismos patrones económicos de consumo, de convivencia, de competencia, de supremacía de unos sobre otros; lo que irremisiblemente nos conduce al caos, a la destrucción de nuestra civilización, a un daño a nuestro planeta que tardará siglos sino milenios en recuperarse.
Es por esto que hace falta un alto en el camino, antes que sea demasiado tarde y hacer una profunda reflexión conjunta.
Cuando cada quien, trabaja por y para su lado, trátese de personas, religiones, grupos, países, instituciones u organizaciones de manera reduccionista, lo que se logra es desgarrar la tierra, soporte de todos.
La voracidad humana no tiene límites, no se detiene ni aún frente a las evidencias del cambio climático, tampoco ante la inminente extinción de los hidrocarburos-
-El sistema se reafirma a pesar de las alarmas encendidas-
-Las diversas religiones prosiguen en su competencia irracional, los fundamentalismos exacerbados por los intereses del poder, se agreden con violencia sanguinaria en diversos frentes, la mente imperialista sigue encendida en las naciones poderosas-
- La desertificación no cesa, la tala de bosques sigue, la industria militar se fortalece, la búsqueda de beneficios económicos como prioridad del sistema, aplasta al hombre-
-¿Habría que modificar el sistema?-
-No solo modificarlo, hay que erradicarlo de tajo, ninguna reforma al monstruo sobre el que vamos montados le hará ser benigno, el solo cambiar su apariencia, su maquillaje cosmético,  le deja intacta su destructiva esencia, deshumanizada e irresponsable-
-¿Qué es lo que tenemos que transformar?-
-Sus principios, sus valores, sus paradigmas que son la médula del problema.    
                       


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