DESCONCIERTO NACIONAL
El
desconcierto nacional ante el cual, la opinión pública se encuentra anonadada,
es cada vez más intenso. Es un hecho que
la mayor parte de la energía que se consume en el mundo proviene de los hidrocarburos, recursos no renovables,
cada vez más escasos y por lo tanto más difícil y caro extraer, su agotamiento
es evidente, tal como lo demuestra la teoría del Pico de Hubbert.
Cuando
el crecimiento demográfico y económico tienden al infinito, como lo revela la
obsesión hacia el desarrollo concentrador de riqueza y los recursos energéticos
no renovables, tienden a cero; el colapso es inminente, más temprano que tarde;
sin esta premisa, no puede haber consideraciones válidas sobre el tema. El
control de la natalidad es urgente.
Por lo
tanto, sean bienvenidas todas las investigaciones para descubrir, desarrollar y
aplicar nuevas fuentes de energía
renovables, amén de disminuir la presión sobre los recursos vitales de
nuestro mundo.
La
alternativa del mencionado gas shale, lutitas o esquisto, tiene serios
inconvenientes que vale la pena sopesar, además de tampoco ser renovables.
Los
países altamente consumidores de energía, por ser potencias industrializadas y
por estar en el hemisferio norte, sufren climas extremos, en el que la vida humana
es imposible sin aire acondicionado; países como México no alcanzan tal
dependencia.
La
necesidad de energéticos, por consecuencia, se acentúa en países como Estados
Unidos y Canadá, nuestros socios en el TLCAN y vecinos boreales que tienen
puesta la mira en los recursos energéticos del socio del sur, al que todavía le
queda algo de su riqueza.
De
acuerdo al modelo de desarrollo económico del capitalismo, sistema en el que
estamos inmersos, la utilidad de los negocios es la premisa fundamental, para su correcto funcionamiento.
En el
entramado económico surgen conceptos controversiales, uno es la competencia y
otro es la productividad, pilares que sostienen e impulsan el progreso, el
crecimiento y el desarrollo tan obsesivamente buscado. La competitividad atada al primero, es un
auténtico precepto, casi dogma, al que se refieren y dirigen los esfuerzos
globalizantes, olvidando y sepultando para siempre las ideas de cooperación,
colaboración, engranaje y armonía económica.
La
productividad está estrechamente vinculada con la reducción de los costos, con
la mano de obra barata y su explotación, con la plusvalía, con la eficiencia,
con el rendimiento del capital para lograr
la máxima rentabilidad y así retribuir los más altos intereses al
accionista. Las bolsas de valores son
casinos de especulación, donde la banca, los tahúres y los apostadores juegan a
ganar mucho más.
En todos
los medios de comunicación se menciona el crecimiento como objetivo, la
panacea, un engrosamiento infinito de la economía y consecuentemente la
depredación del planeta que nos hospeda.
Aunque
se habla de democracia, todos sabemos que no existe ni siquiera de manera
incipiente en México, todo es una cínica simulación, les consta a todos los
políticos, ni el pueblo ni su opinión cuentan para nada, excepto para darle
atole con el dedo cada período electorero.
Todo ya está decidido desde arriba, no le demos vueltas.
Quienes
verdaderamente gobiernan el país son inamovibles, son los más altos
beneficiarios del sistema, actualizado en el Consenso de Washington, cuyo modelo seguimos al pie de la letra, como
en las instrucciones:
7) Expansión de la inversión
extranjera directa.
8) Privatización de las
empresas públicas.
9) Desregulación.
Los
funcionarios visibles son piezas menores que cada período electorero, levantan
el dedo en busca de otra oportunidad para no desprenderse de la ubre
presupuestal a cambio de su servilismo.
La
corrupción amparada con impunidad y de la mano de los medios, es intocable en
las entrañas más profundas del poder, convirtiéndose así en garantía para
consumar hasta la más vil de las traiciones sin cargo de conciencia, pues
argumentan en silencio: “si yo no lo hago, otro lo haría”
Las
empresas petroleras, mineras y
energéticas internacionales que ya están con un pie en el territorio nacional
no son hermanas de la caridad, llegan a seguir corrompiendo. Los órganos reguladores que
teóricamente van a controlar a las empresas extranjeras, serán integrados
por la misma clase de burócratas de siempre, simplemente no pueden escapar del
soborno, el cabildeo, los regalos, las amenazas, los premios, etc.
Explorarán
a fondo las áreas y ubicarán con precisión yacimientos y vetas, amén del conocimiento
con el que ya cuentan, merced a la detección satelital ya realizada desde el
espacio; los recursos energéticos del planeta están localizados, calificados y
cuantificados con alta tecnología.
Tal es
la razón por la que anticipándose a la posible renuencia de campesinos,
ejidatarios, comuneros y propietarios mexicanos, estas empresas gigantes
trasnacionales, han exigido al Gobierno que se legalice la ocupación temporal
de las tierras susceptibles de guardar en sus entrañas riqueza energética o minera,
mientras duren los trabajos geológicos y de extracción; una vez explotado el
recurso, fracturado y contaminado el subsuelo, se devolverá al dueño su
posesión devastada.
Para
convencer al campesino, el gobierno les promete una participación en los beneficios
de las trasnacionales con un porcentaje de alrededor del 1.8%
Las
menguadas reservas petroleras que aun tenemos serán alimento para la
desenfrenada voracidad de la economía de consumo capitalista de la
superpotencia septentrional.
El
subsuelo del norte del país será perforado con miles de pozos de entre 5 a 7 km
de profundidad, para despertar el gas esquisto o shale que duerme su arcaico
letargo y hacerlo brotar presionándolo con miles de millones de litros de agua
combinado con potentes químicos y arena, para fracturar la roca.
Agua que
en el norte del país escasea para beber, limpiar, lavar, drenar, bañar, cocinar
y regar; pero eso no es considerado importante y además la extracción del gas,
solo durará unos meses; pero dejará residuos hidráulicos contaminados e
inservibles, tanto para el consumo humano como para la agricultura, con el ingrediente de desencadenar graves y
fatales enfermedades entre la población aledaña.
La
consulta popular es otra entelequia, franqueada por un aberrante sistema que
llaman democrático, puede anticiparse que el resultado sea tan vano como lo ha
sido la elección de nuestros representantes. Los medios harán su parte y el
convencimiento de los beneficios de la entrega de los recursos energéticos de
México al capital privado, será así avalado por abrumadora mayoría.
Las
contrarreformas, que no son de EPN, quien es casi un iletrado, sino que vienen
dictadas desde Washington, se sujetan a la inversión extranjera trasnacional,
no modifican el escenario de concentración económica, sino que adecuaron
modificaciones institucionales para ofrecer más garantías a la inversión
depredadora y a la sobreexplotación de los recursos naturales no renovables de
México.
No
satisfechos con la consecuencia de retirar el apoyo que representan los
ingresos petroleros de Pemex al presupuesto nacional, ahora el pueblo cubrirá
el pasivo laboral acumulado tanto de Pemex como de la CFE. Dinero que pagaremos
durante 30 años junto con el FOBAPROA y lo que se vaya acumulando en los
próximos lustros. ¿Qué nos espera?
Se
salieron con la suya, como siempre, en perjuicio de los pueblos, este fenómeno
sucede a gran escala en todo el orbe, por esa razón el poder supremo, pone
tanto empeño en dividir al hombre en naciones, haciendo a los ciudadanos de
cada región, víctimas por igual de este sistema y forzados a que permanezcan
aislados de sus hermanos de clase en la misma desgracia.
Ya los
conocemos, son hábiles en cambiarse el collar, sin quitarse la cadena,
aprueban, levantan la mano, son ignorantes, tienen vocación lacayuna.
Las
redes sociales son una ventana de esperanza para el verdadero dialogo entre las
bases de la especie humana y corregir el rumbo que nos está llevando a la
degradación de la civilización.
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