CANDIDATURAS
INDEPENDIENTES
Los
Partidos Políticos, como Instituciones formadas para representar y beneficiar a
la ciudadanía, no han cumplido con tan ingente misión a lo largo de su
existencia en la Historia de México.
Desde el
movimiento independentista, no han logrado cristalizar la soberanía popular, ni
la reivindicación democrática del pueblo.
Para empezar
es indispensable establecer las condiciones de igualdad que un país democrático
requiere, pues sin ellas no es posible esta clase de gobierno.
La
Democracia no se da por decreto ni por la voluntad de unos cuantos, es
necesario que exista una vocación, una voluntad y una capacidad ciudadana
auténtica, para iniciarse en la transición hacia este ideal.
Teóricamente
la Democracia es el gobierno de, para y por el pueblo; en la práctica éste
queda marginado de las decisiones que le afectan y es en realidad, convertido
en víctima de toda la farsa electorera.
La
Democracia como sistema político, nace en la antigua Grecia, practicada en
algunas Ciudades- Estado de la región helénica, en las condiciones propias de
aquella época, donde la esclavitud era aceptada como una práctica normal y la
mujer excluida de los asuntos del Estado.
Tema de
grandes filósofos de la Antigüedad como Sócrates, Platón y
Aristóteles
que, entre otros sistemas analizados, resaltan virtudes y vicios en que cayó la Democracia en algunos
pueblos que la intentaron practicar.
Durante
el Renacimiento y en especial en la Revolución Francesa, el concepto cobró vitalidad,
no obstante sucumbió fatalmente ante las monarquías que resistieron apagarse e impidieron la emancipación de los
pueblos.
Siendo
la Democracia así, un ideal inalcanzable, debido a la desigualdad económica,
cultural y por tanto política entre los individuos; un sistema de facto
inalcanzable, dentro de una dinámica social y económica cuya estructura
funcional, tiende a la óptima
rentabilidad privada y no a la satisfacción de las necesidades básicas de las
mayorías.
Forzar
un modelo democrático teórico para implantarlo en nuestra realidad concreta, resulta una entelequia aberrante,
metafóricamente hablando es como si quisiéramos instalar un sofisticado sistema
de clima artificial, dentro de una
palapa, no funcionaría tampoco.
Nuestra estratificación
demográfica presenta una rígida pirámide, donde la base depauperada es muy
numerosa y la cúspide es sumamente estrecha y poderosa. Luego el modelo no
encaja, pues éste supone, al menos, una cierta homogeneidad económica, social y cultural entre todos los
miembros del Estado.
No
obstante los demagogos insisten secularmente en implementar esta indumentaria
democrática al complejo cuerpo nacional, cuya fisonomía en permanente
evolución, requiere un modelo elástico confeccionado a su medida.
Donde
existe una miseria tan lacerante, donde hay una exagerada acumulación de
riqueza en pocas manos, donde la corrupción es una práctica corriente, donde el
nivel general educativo es tan precario, donde no hay respeto al espíritu de
las leyes, donde los medios de comunicación atraen y mantienen la atención de
las mayorías en frivolidades, donde la religión católica ejerce una influencia
brutal sobre las masas impidiendo su libre albedrío, donde el pensamiento del
pueblo está enfocado primordialmente en la sobrevivencia cotidiana, donde la
disputa por el poder es el juego de las élites privilegiadas, donde el país
está sujeto al ajedrez internacional y su independencia es un mito, donde la
riqueza de sus recursos naturales es considerada una reserva de las potencias
económicas mundiales, donde la traición es premiada por las políticas
globalizadoras y la memoria histórica borrada por la invasión de la publicidad
internacional; no cabe la entelequia ideal de Democracia.
Decenas
de miles de burócratas se “esfuerzan” inútilmente en operar este disfraz democrático sobre un ente amorfo y fenomenal,
convirtiéndolo en un esperpento; miles de millones de pesos se dilapidan en tal
farándula y en convencernos que avanzamos dentro de una transición hacia la
plena democracia del país. Gigantescos recursos económicos se erogan vanamente
en institutos, partidos, comités, cámaras, tribunales, campañas, credenciales, publicidad,
propaganda, mítines, conferencias, casillas, urnas, votos y fraudes.
La
pobreza extrema pervierte a la Democracia y esta perversión es precisamente lo que conviene a la clase política
incrustada legendariamente en el poder.
Hablar
de Candidaturas Independientes dentro de este nefasto contexto es de suyo
utópico, parece que nadie toma en serio esta opción, los enterados conocen la
fuerza y las mañas de la clase política, integrada por las cúpulas partidistas
y los altos jerarcas que abusan del poder con cínica impunidad.
El
perverso sistema que nos rige y que nombran democrático, no ha funcionado ni funciona ni funcionará
jamás para beneficiar a las mayorías; si hipotéticamente, mediante una
revolución, el pueblo tomara el poder, lo harían los demagogos para convertirse
en tiranos, como lo demuestra la historia.
Las
Candidaturas Independientes son una primera oportunidad de diálogo entre
ciudadanos apartidistas, interesados en la búsqueda de un sistema distinto, un
modelo dinámico que solucione la problemática por la que hoy por hoy, vive
nuestro país y el mundo entero.
Un
modelo hecho a la medida de las características
y circunstancias por las que atraviesa el México concreto de hoy, esa
debe ser la tarea.
La competencia
electoral en el casino político donde los tahúres, la mafia y las cartas están
marcadas es absurda; seguir su juego sucio y creer en la equidad de sus reglas,
una ingenuidad.
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