ACELERACIÓN DEL
CRECIMIENTO
La
aceleración del crecimiento económico es ya una exigencia generalizada en toda
la sociedad, nadie siquiera lo duda, comentaristas, periodistas, locutores,
congresistas, funcionarios, ejecutivos, empresarios, maestros y estudiantes,
todos se manifiestan a favor de esta especie de panacea.
Es el
único medio para lograr el objetivo de dar empleo y calidad de vida a la
población, lo miden por un indicador porcentual, el incremento del PIB, es una
obsesión incuestionable, inducida por los mandos del sistema, esos que se mecen
en las cúpulas del poder económico y político.
La
competitividad se ha convertido en una
especie de deidad a la que tenemos que aspirar, la productividad es el otro
concepto altamente socorrido en el lenguaje económico del mercado, donde solo
los más aptos triunfan, merced a las ventajas monopólicas, donde el pes grande se come al chico.
Es una
mira a corto y acaso a mediano, nunca a largo plazo, puesto que se evade en lo
más posible, los estragos ecológicos que, esta absurda carrera ejerce, a
nuestra madre, la tierra.
La
brutal contaminación de los mantos friáticos, la monstruosa acumulación de residuos peligrosos en tiraderos a todo lo
ancho del mundo, la degradación del aire atmosférico, la gigantesca cantidad de
basura que nuestra forma de comercio genera, el agotamiento inminente de los
hidrocarburos como fuente energética primordial de nuestra civilización, la
tensión a que está sometido el hombre moderno para sobrevivir atrapado en un
sistema enajenante y deshumanizado, el calentamiento global, el cambio
climático, el derretimiento del polo norte, la devastación de selvas y bosques,
la proliferación de epidemias, los
fundamentalismos religiosos acechando a sus adversarios, los consorcios trasnacionales
absorbiendo y extendiendo sus tentáculos por todo el globo con el beneplácito y
aplauso de los gobiernos lacayos, el armamentismo galopante, el despilfarro
energético, la multitud de conflictos bélicos desatados por todo el orbe, la
depredación impía; eso, eso no se mide, eso no interesa mayormente, eso no
tiene indicadores que merezcan ser foco de atención primaria.
La
globalización, la internacionalización de los mercados, la aceleración del
desarrollo es lo prioritario, lo demás es lo de menos.
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