EL FONDO
DE LA REFORMA
ENERGÉTICA
La
potencia del norte que tenemos por vecino, nunca ha sido una perita en dulce ni
hermana de la caridad, aunque sus modos
y coqueteos sean seductores para algunos ilusos y para muchos traidores a la
patria, como lo son todos los congresistas que aprobaron - por la vía rápida - la
reforma energética.
Las
reservas mundiales de hidrocarburos se limitan aproximadamente a unos: mil
quinientos billones (1500 millones de
millones) de barriles cuando mucho, mismos que conforme se avance en su exacta
localización, se hace más difícil y cara su extracción, lo que significa una
descomunal distancia de costo entre la gota que hoy se está sacando y la que
será extraída dentro de 50 años. Dado el consumo
mundial promedio diario de ochenta y cinco millones(85´ 000, 000) de barriles, de los que los países más industrializados,
consumen más del 58%, con Estados Unidos a la cabeza con el 20% , seguido de
China, Japón, India, Rusia, Arabia
Saudí, Brasil, Alemania, Corea del Sur y Canadá.
La creciente
industrialización de los países en desarrollo incrementará también la demanda,
por lo que el energético pétreo, se hará cada vez más caro por su disminución
inminente, aunado a que cada año se incorporan 60 millones de automóviles al
parque mundial.
No hay
vuelta de hoja, la baja cotización actual de la mezcla mexicana es temporal e
inducida deliberadamente, obedece a la estrategia del imperio estadounidense,
para relajar los ánimos nacionalistas, protectores de las últimos yacimientos
de hidrocarburos, en aras de apropiarse de las reservas de los países
subdesarrollados con economías petrolizadas, como México.
Para
bajar artificialmente los precios en el mercado mundial, Estados Unidos abre la
llave de sus enormes reservas, aumenta la oferta, disminuye su demanda y
consecuentemente los precios caen, a los niveles que ahora los tenemos.
Las economías
frágiles se tambalean, entre ellas la nuestra, que además de su dependencia,
presentan deudas impagables, estructuradas para someterlas a elevados intereses
y nuevos préstamos por parte de los organismos financieros internacionales.
Con los
precios del petróleo deprimidos y los compromisos crediticios asfixiantes, los
países como México, deben y tienen que pedir, casi de rodillas suplicar inversiones de las
compañías energéticas extranjeras, para que extraigan ese petróleo barato, para
-al menos- el pago de los intereses de los préstamos acumulados.
Una vez
que hayan sido comprometidos y explotados nuestros últimos recursos
petrolíferos, los precios del hidrocarburo empezarán a subir aceleradamente,
para cubrir las urgentes necesidades de los países poderosos, que seguirán
extendiendo sus tentáculos hasta el último rincón de la tierra, hasta convertir
en un páramo este paraíso que es - todavía -nuestro planeta.
México
quedará seco del energético más útil de todos los tiempos, si desde hoy no empezamos
a planear lo qué haremos para sustituir nuestro petróleo.
Por lo
pronto, urge impedir que la reforma privatizadora, ordenada por Washington, nos
lleve a la ruina.
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