viernes, 6 de marzo de 2015

LA PREGUNTA



LA  PREGUNTA

Ya viene apareciendo el peine, alcanzo a ver como sale la punta del iceberg, quieren componer las apariencias, no quieren caer en los mismos errores de siempre.

No necesitamos crecer, no urge aumentar el producto nacional bruto, no debemos abrir más franquicias ni bancos ni concesiones ni hipermercados ni naves industriales; no llamar más capitales foráneos, no atraer más inversiones trasnacionales, no vender más, no comprar más; no imitar a los países desarrollados donde el hombre es un número, un dato, un tornillo, un esclavo, un paria, un cliente, un elector o un robot.

Se trata de recuperar nuestra humanidad extraviada en los mercados, nuestra calidad de seres humanos, nuestro respeto a la dignidad. Si solo fuéramos mejores hombres, bastaría.   Transformar la convivencia en el mundo, de una sociedad competitiva y depredadora en una solidaria y cooperativa con el planeta que nos soporta.

Por eso la Tuta, por eso Abarca, por eso Beltrones, por eso Gamboa, por eso Moreira, por eso Bours, por eso Bush, por eso Salinas, por eso Azcárraga, por eso Murillo, por eso Romero, por eso Fox, Calderón, Zedillo y Peña, por so Montiel, el Chapo y la Barby, por eso Jarrington, Cavazos, Hinojosa y Oziel y los Beltrán, por eso todos los demás.        

Todos estos parias, estas sanguijuelas, estos tlacuaches, estas abominaciones no tendrían terreno fértil donde hacer sus fechorías; pero el medio fue propicio para que estas inmundicias florecieran y he ahí las consecuencias, han podrido todo lo que tocan, el ambiente lo facilitó, encontraron puertas y ventanas abiertas de par en par, para atracar, para sustraer, para robar, el sistema se los permitió.

Porque acumular riqueza es legal, tener es el verbo, el ser no vale nada; estas lacras son insaciables, ellos son jueces y parte, son quienes aplican las leyes y quienes las hacen; son los que ponen el ejemplo de la conducta social, para ellos no hay castigo, se premian solos, se aprueban solos, se aplauden a rabiar ellos mismos.

¿Qué nos garantiza que un candidato independiente no vaya a ser tan sórdido y corrupto como la pléyade de delincuentes que se ha apoderado del patrimonio de los pueblos?   ¿Cómo la ciudadanía puede seguir detentando la autoridad y la soberanía, sin delegarla en representante alguno?

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