lunes, 26 de noviembre de 2012

NEOLIBERALISMO

NEOLIBERALISMO

El neoliberalismo es el libre mercado, concepto que proviene de la corriente de la ilustración francesa: Dejar hacer, dejar pasar; dio origen a la economía impulsada por Adam Smith y a la famosa mano invisible del mercado.
Dejar sueltas o libres las leyes de la oferta y la demanda es la premisa fundamental del sistema neoliberal que cada día se pone más en boga en nuestro mundo, esto equivale a la no intervención en la economía para corregir, ajustar, equilibrar, alterar o influir por parte del Estado.
Teóricamente el sistema funcionaría si los participantes en el mercado partieran de las mismas condiciones, sin embrago esto no es así, ya que existen monopolios, acaparadores y especuladores en el asimétrico arranque de la competencia.
El dominio del mercado, el abuso de las ventajas del poderoso, el manejo de la oferta, la manipulación de la demanda por diversas vías especialmente la publicitaria, hacen que las reglas del mercado no se cumplan estrictamente como lo hacen las leyes de la física.
El libre mercado se convierte así en un todo se vale en el rin, donde compiten Atlas, Hércules y Titanes aliados entre sí, contra quien se atreve a subir  y desafiarlos, luchadores escuálidos, de peso pluma cuando mucho.
A la hora que el gobierno interviene como árbitro, es para ayudar a los gigantes trasnacionales y castigar a los de casa en forma más que parcial, ante este panorama preguntamos ¿qué nos queda por hacer?
Los mercados tienen una casi infinita gama de especialidades, tendríamos que agrupar por bloques más o menos homogéneos los productos y servicios; veamos por ejemplo el mercado de materias primas y dividirlo en productos agropecuarios, energéticos y minerales y tengamos en cuenta la mano de obra por otro lado.
Para abatir los costos que se traduce en productividad y competitividad, basta con adquirir materia prima al precio más reducido posible y pagar salarios lo más bajo que se pueda, esto se traduce en que la pobreza de los productores de materia prima está garantizada al ofrecer la  mano de obra lo más abatida posible; ya que el objetivo de la libre empresa es obtener las máximas utilidades.
Mientras más rentabilidad tengan los negocios, es decir más ganancias, darán a sus dueños o accionistas mejores rendimientos; así se levanta por ejemplo China como nuevo competidor en el mercado de capitales, es un juego muy curioso y ruin, moralmente injusto, pues trae consigo nefastas consecuencias para los sectores expoliados.
Lo más patético es que cuando se interviene en el mercado oficialmente, hay dolo disfrazado de ineptitud y las modificaciones se convierten en un botín al que la arrebatiña de los políticos deja hecho un desastre.
Solo cuando la inteligencia, la razón y la cooperación prevalezcan sobre la insensatez, el egoísmo y la ambición, el mundo podrá arreglarse, no es demasiado tarde.      

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