NEOLIBERALISMO
El neoliberalismo es el libre
mercado, concepto que proviene de la corriente de la ilustración francesa:
Dejar hacer, dejar pasar; dio origen a la economía impulsada por Adam Smith y a
la famosa mano invisible del mercado.
Dejar sueltas o libres las leyes
de la oferta y la demanda es la premisa fundamental del sistema neoliberal que
cada día se pone más en boga en nuestro mundo, esto equivale a la no
intervención en la economía para corregir, ajustar, equilibrar, alterar o
influir por parte del Estado.
Teóricamente el sistema
funcionaría si los participantes en el mercado partieran de las mismas
condiciones, sin embrago esto no es así, ya que existen monopolios,
acaparadores y especuladores en el asimétrico arranque de la competencia.
El dominio del mercado, el abuso
de las ventajas del poderoso, el manejo de la oferta, la manipulación de la
demanda por diversas vías especialmente la publicitaria, hacen que las reglas
del mercado no se cumplan estrictamente como lo hacen las leyes de la física.
El libre mercado se convierte así
en un todo se vale en el rin, donde compiten Atlas, Hércules y Titanes aliados
entre sí, contra quien se atreve a subir
y desafiarlos, luchadores escuálidos, de peso pluma cuando mucho.
A la hora que el gobierno
interviene como árbitro, es para ayudar a los gigantes trasnacionales y
castigar a los de casa en forma más que parcial, ante este panorama preguntamos
¿qué nos queda por hacer?
Los mercados tienen una casi
infinita gama de especialidades, tendríamos que agrupar por bloques más o menos
homogéneos los productos y servicios; veamos por ejemplo el mercado de materias
primas y dividirlo en productos agropecuarios, energéticos y minerales y
tengamos en cuenta la mano de obra por otro lado.
Para abatir los costos que se
traduce en productividad y competitividad, basta con adquirir materia prima al
precio más reducido posible y pagar salarios lo más bajo que se pueda, esto se
traduce en que la pobreza de los productores de materia prima está garantizada
al ofrecer la mano de obra lo más abatida
posible; ya que el objetivo de la libre empresa es obtener las máximas
utilidades.
Mientras más rentabilidad tengan
los negocios, es decir más ganancias, darán a sus dueños o accionistas mejores
rendimientos; así se levanta por ejemplo China como nuevo competidor en el
mercado de capitales, es un juego muy curioso y ruin, moralmente injusto, pues
trae consigo nefastas consecuencias para los sectores expoliados.
Lo más patético es que cuando se
interviene en el mercado oficialmente, hay dolo disfrazado de ineptitud y las
modificaciones se convierten en un botín al que la arrebatiña de los políticos
deja hecho un desastre.
Solo cuando la inteligencia, la
razón y la cooperación prevalezcan sobre la insensatez, el egoísmo y la
ambición, el mundo podrá arreglarse, no es demasiado tarde.
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