sábado, 2 de marzo de 2019

COMUNISTAS


COMUNISTAS

Calificar hoy a alguien de comunista es equivalente a como calificaban a un hereje en la edad media, como a un leproso en la Antigüedad o a un contagiado durante la peste del siglo XIV en Europa
Cualquier pensamiento que siquiera ande merodeando alrededor de Marx, merece todo el desprecio de ricos y pobres, es  - tal parece - uno de los peores insultos.
Tachar a alguien de socialista también se convierte en un estigma que desprestigia para siempre a quien se le coloca esa etiqueta, de inmediato se le descalifica, es imperdonable; quien acusa a alguien de sospechoso de ser comunista, se convierte de inmediato en un héroe, en un buen ciudadano.
Ser comunista es estar enfermo de la mente, merecedor de desprecio, castigo y condena, cualquier tormento o martirio contra un sujeto así, está plenamente justificado.
Marx y su pensamiento son como satanás y su perversidad, un atentado contra la libertad y la dignidad humana, ideas blasfemantes contra el creador y la cordura, contra la decencia, la paz, las buenas costumbres y la seguridad del mundo cristiano.
Ser socialista es la peor infamia, una ignominia contra la cultura occidental y la razón, nada hay más aberrante que esa degradante confesión de ser comunista. Dios nos guarde.   

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