COMUNISTAS
Calificar hoy a alguien de comunista es equivalente a como
calificaban a un hereje en la edad media, como a un leproso en la Antigüedad o
a un contagiado durante la peste del siglo XIV en Europa
Cualquier pensamiento que siquiera ande merodeando alrededor
de Marx, merece todo el desprecio de ricos y pobres, es - tal parece - uno de los peores insultos.
Tachar a alguien de socialista también se convierte en un
estigma que desprestigia para siempre a quien se le coloca esa etiqueta, de
inmediato se le descalifica, es imperdonable; quien acusa a alguien de
sospechoso de ser comunista, se convierte de inmediato en un héroe, en un buen
ciudadano.
Ser comunista es estar enfermo de la mente, merecedor de
desprecio, castigo y condena, cualquier tormento o martirio contra un sujeto
así, está plenamente justificado.
Marx y su pensamiento son como satanás y su perversidad, un
atentado contra la libertad y la dignidad humana, ideas blasfemantes contra el
creador y la cordura, contra la decencia, la paz, las buenas costumbres y la
seguridad del mundo cristiano.
Ser socialista es la peor infamia, una ignominia contra la
cultura occidental y la razón, nada hay más aberrante que esa degradante
confesión de ser comunista. Dios nos guarde.
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