viernes, 4 de enero de 2013


FILOSOFANDO

YO

No, no soy memoria alguna, en realidad, solo tengo el ojo avizor, la punta del iceberg que emerge, que ve, que se da cuenta, soy el que transcurre, el que pasa advirtiendo los sucesos.
Los recuerdos están ahí, almacenados en el baúl de la memoria, son registros desordenados que apilé en los anaqueles del  cerebro.
Soy lo efímero, el testigo asombrado que viaja por el momento entre tripas, sangre, huesos y pellejos; aquí estoy por ahora retenido, salgo y entro de este recinto durante los sueños, soy el que siempre se va, el que llega a ocupar el sitio que luego habré de abandonar.
No soy física ni química ni biología, soy la sutileza que desaparece en el primer  soplo de conciencia, en realidad no tengo una existencia concreta.
Soy una especie de abstracción que intenta gobernar este cuerpo, este vehículo en el que me encuentro, este universo molecular que me hospeda por un tiempo indefinido.
Aquí estoy metido, como flotando encima de la cabeza, en esta fantástica aventura llena se magia y misterio, no soy materia, no soy sustancia, tal vez ni esencia.
Quizá soy un poco nada, algo tan ¡volátil! Tan ¡efímero! como un bostezo que ¡se disipa!  

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