FILOSOFANDO
YO
No, no soy memoria alguna, en realidad, solo tengo el
ojo avizor, la punta del iceberg que emerge, que ve, que se da cuenta, soy el
que transcurre, el que pasa advirtiendo los sucesos.
Los recuerdos están ahí, almacenados en el baúl de la memoria,
son registros desordenados que apilé en los anaqueles del cerebro.
Soy lo efímero, el testigo asombrado que viaja por el
momento entre tripas, sangre, huesos y pellejos; aquí estoy por ahora retenido,
salgo y entro de este recinto durante los sueños, soy el que siempre se va, el
que llega a ocupar el sitio que luego habré de abandonar.
No soy física ni química ni biología, soy la sutileza
que desaparece en el primer soplo de
conciencia, en realidad no tengo una existencia concreta.
Soy una especie de abstracción que intenta gobernar
este cuerpo, este vehículo en el que me encuentro, este universo molecular que
me hospeda por un tiempo indefinido.
Aquí estoy metido, como flotando encima de la cabeza,
en esta fantástica aventura llena se magia y misterio, no soy materia, no soy
sustancia, tal vez ni esencia.
Quizá soy un poco nada, algo tan ¡volátil! Tan
¡efímero! como un bostezo que ¡se disipa!
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